PROPIOCEPCIÓN: LA GASOLINA DEL MOVIMIENTO Respuestas para padres y madres.

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PROPIOCEPCIÓN: LA GASOLINA DEL MOVIMIENTO Respuestas para padres y madres.

¿De dónde puede venir el problema?

“¡Este niño se cae
más que El Rey!” “Mírala, mírala, ¿has visto cómo corre?”
“¡Ois!, ¡es más torpón!” “La abuela dice que es como su
padre, incapaz de ponerse una camisa al derecho” “Tiene las manos
de trapo, no coge nada en condiciones” “Y lo bruto que es, da
unos abrazos que cualquier día me asfixia”

Estas frases son
descripciones literales que algunos familiares de los pequeños
usuarios del S.T.O.I. Utilizan para explicar los problemas
funcionales en sus hijos/as producidos por un pobre desarrollo motor.
Cuando nos encontramos
con un menor, una menor, con problemas en su desarrollo motor, son
muchos los aspectos que los profesionales tenemos en cuenta a la hora
de evaluar y planificar un proceso de intervención. La coordinación,
el equilibrio, la precisión y fluidez del movimiento, etc. son
términos que más o menos pueden ser reconocidos por muchas de las
familias y, como no, por profesionales que tratan a niños con
problemas en el desarrollo.

Sin embargo para desarrollar la
coordinación, el equilibrio, la precisión del movimiento… todo
niño debe tener otros componentes subyacentes que ayuden a la
aparición de estas habilidades, como son el control postural, el
tono muscular, la estabilidad de las articulaciones, etc. Si estos
componentes están escasamente desarrollados, producirán de forma
segura, problemas en las habilidades de coordinación, el equilibrio,
la precisión, la fluidez…

¿Y qué produce un
escaso desarrollo de estos componentes subyacentes? Es decir, ¿por
qué el tono muscular se puede ver alterado? ¿por qué pueden
aparecer caderas o escápulas poco estables? ¿a qué se debe que a
un niño le cueste sostener el lápiz o utilizar los cubiertos?
Ante estas cuestiones,
debemos conocer si existe algún daño de áreas cerebrales
relacionadas con la producción de movimiento, o bien, si nos
encontramos ante alguna alteración cromosómica, que impida un
correcto desarrollo motor.

Con la respuesta a las preguntas
anteriormente expuestas, llegamos a la llave del desarrollo del
movimiento del cuerpo, a la gasolina del movimiento, LA
PROPIOCEPCIÓN.  

En las capsulas
sinoviales de las articulaciones, y en los tendones musculares, se
encuentran los receptores propioceptivos; su función, captar el
grado de tensión o relajación que está teniendo cada músculo en
cada movimiento o postura del cuerpo, y el grado de apertura que está
teniendo una articulación, en un preciso momento. Esta información
es transmitida al cerebro, donde se procesa y generan respuestas como
por ejemplo, utilizar la fuerza necesaria para usar un objeto (un
vaso de cristal o de plástico, un lápiz, abrazar a un animal, o
empujar un elemento pesado)
Si este proceso en el que
se transmite la información captada por los receptores
propioceptivos y llevada hasta el cerebro, no se encuentra bien
formado, está poco desarrollado (puede haber un escaso número de
redes neuronales) Las respuestas que se producirán podrían ser :
mal uso de la fuerza al utilizar objetos y/o herramientas y un mal
posicionamiento de las articulaciones.
 En consecuencia, si las
articulaciones no tienen una correcta posición a la hora de realizar
un movimiento, y los músculos se contraen menos de lo que deberían
contraerse, aparecerán problemas en la coordinación del movimiento,
en el equilibrio, en la precisión y fluidez del movimiento. Y estos
a su vez, impactarán en la vida diaria del niño, teniendo problemas
a la hora de usar el lápiz en tareas de escritura, dificultades en
el uso de los elementos del parque (subir y bajar del columpio, del
tobogán…) mal uso de los cubiertos a la hora de comer, problemas
en la masticación, complicaciones a la hora de vestirse (levantar
una pierna mientras la otra se queda en el suelo para poner un
pantalón, o abotonarse una camisa)
Es por ello, que la
intervención de este tipo de problemas debe estar orientada al
correcto desarrollo del sistema propioceptivo, ya que si únicamente
estos problemas se intentan solventar con listados de actividades de
entrenamiento en aquellas áreas con dificultades (abotonar y
desabotonar 3 camisas al día, premiar al niño si está atento y
agarra bien el lápiz…) estamos interviniendo en la consecuencia y
no en la base del problema. O bien estamos intentando solucionar un
problema puramente neurofisiológico, con pautas conductuales,
intentando hacer al niño consciente de algo que para él, y para
todo ser humano es inconsciente)
-Perfecto, lo he
entendido muy bien, es bastante obvio y claro – responden los
familiares al oír estos discursos. – Pero, ¿qué puedo hacer yo
para mejorar esta situación?
-¿Realmente lo ve obvio?
– les contesto. – Ustedes ya han tomado la decisión de traer al niño
a Terapia Ocupacional, eso es un gran acierto. Ahora dedíquense a
hacer su día a día con vuestro hijo, llévese de aquí este
aprendizaje y ustedes en casa pueden elegir con total libertad
aquellas actividades que crean convenientes para su hijo.
-Entonces, por eso dicen
que ir a la piscina le viene bien ¿no?, porque al mover el cuerpo en
el agua, se activan los músculos y las articulaciones y eso lleva al
cerebro más información propioceptiva que si estuviera sentado
haciendo un puzzle – se convence el padre.
-Veo que realmente lo
está entendiendo, ¿se le ocurren más ideas? – pregunto para
confirmar.
-¡Uhh! Ahora se me
vienen a la cabeza un montón de cosas – sonríe el padre – los
rocódromos, jugar en el parque a subir el tobogán, que trepe al
sofá, y a la silla. Incluso juega con el hermano a tirar de una
cuerda y la madre siempre les dice que no jueguen a eso porque se
harán daño. A partir de ahora les dejaré, igual que lanzar piedras
al mar.
-Hombre tenga cuidado – le advierto.
-Tranquilo, que el padre
del niño soy yo y sé cuando corre riesgo – se ríe.
-Creo entonces que hacer
largos ejercicios en casa para mejorar el movimiento del niño ya no
es necesario, ¿o lo sigue queriendo?
-No, no. Que juegue y
viva con nosotros, que es lo que tiene que hacer un niño, ya me
ocupo yo de que haga cosas que le gusten y además le ayuden. Qué
importante es saber qué es lo que ocurre con el niño.
Alberto León Collado
Director y Terapeuta Ocupacional
S.T.O.I. Jerez y Campo de Gibraltar
SERVICIO DE TERAPIA OCUPACIONAL INFANTIL

S.T.O.I. Jerez
S.T.O.I. Jerez
El S.T.O.I. Ofrece sesiones de Terapia Ocupacional para niños y niñas, desde su nacimiento hasta los 14 años de edad.

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