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El importantísimo paso a primaria

albertoCon el fin del mes de febrero las secretarías de todos los colegios empiezan a funcionar con el objetivo de empezar a distribuir las nuevas plazas que los propios centros podrán ofertar a nuevos/as alumnos/as para el curso 2015 – 2016.

Entre otros muchos datos, el centro debe disponer por estas fechas de cifras exactas sobre el número de plazas actuales, y lo más importante, por lo menos para mi que estoy escribiendo esto, quién está ocupando cada plaza.

Cada una de las plazas las está ocupando un niño o una niña, que parece que a estas alturas del curso, las administraciones exigen a los centros que, ya se debe de saber si ese niño o esa niña promocionará al siguiente curso o no. Efectivamente, a cuatro meses de que termine el curso, y a cinco de haberlo comenzado.

Los casos de propuestas para la repetición de curso empiezan a sonar en aquellas familias en las que parece estar claro que existen problemas en el aprendizaje de su hijo o hija lo suficientemente relevantes como para a cuatro meses vista de que acabe el curso escolar ese niño o esa niña no tenga ya oportunidades para conseguir el currículo académico que corresponde a su edad.

Los más llamativos son aquellos casos de niños o niñas que están cursando el tercer curso de educación infantil y para el próximo promocionarían a primero de primaria.

O visto desde un punto de vista legislativo, el paso de un ciclo de educación voluntaria, escogida por los padres o principales responsables del niño o la niña, a una educación obligatoria.

¿Puede un alumno o una alumna repetir tercer curso de educación infantil? Sí, en algunos casos. Uno de ellos es que el niño o la niña en cuestión tenga el dictamen de Alumno/a con Necesidades Educativas Específicas, a partir de ahí, tanto el profesorado como la familia deben aunar criterios para decidir de mutuo acuerdo si el niño “puede o debe” promocionar al siguiente curso.

Las opiniones salpicadas de visiones puramente personales, el extra de responsabilidad que se les carga a los padres, madres o familias, educadores a favor o en contra de cualquiera de las opciones y un largo etcétera, hacen de esto un verdadero vendaval que en pocos casos deja mellas en el alumno, la alumna y en su familia.

El papel de los responsables del niño en el colegio. La frase; “Este niño no está preparado para un primero”

Estimados, y estimadas compañeros/as, maestros y maestras de educación infantil, logopedas, psicólogos, psicopedagogos y/u orientadores/as que pertenecen al Equipo de Orientación Escolar. Os invito a reflexionar sobre este asunto de una manera crítica y analítica. Todos estamos de acuerdo en que cualquier decisión que se tome va a ser por el bien del alumno o la alumna. Sin embargo me ruborizo al querer recordaros que vosotros/as sois los/as profesionales. Aquellos que miran el verdadero desarrollo del niño en el contexto escolar. Permitidme lanzar la pregunta de ¿qué sistemas de recogida de datos se están utilizando actualmente para poder llegar a una conclusión sobre el futuro incierto del alumno sobre el que hay que tomar una decisión? Es triste pero son pocos los casos que conozco de Centros de enseñanza públicos, concertados y privados que usan tests estandarizados, valoraciones objetivas y analíticas del desarrollo de la vida escolar de los niños que se ven en esta situación. Es más bien mayoritario la utilización  de una “reunión de equipo” en la que cada profesional no aporta más que una visión general y cuasiprofesional sobre el desarrollo de la vida escolar del/la menor. “Este niño no está preparado para un primero. Alguien tiene que estar supervisándolo continuamente”  -dice su tutor actual “sus habilidades académicas son buenas pero no ha adquirido la integración en el grupo” –comenta la orientadora del centro. “Conmigo trabaja muy bien –propone el maestro de P.T.”

Colegas, ¿dónde están los resultados de las valoraciones iniciales de principio de curso, el plan de trabajo que se estableció en ese momento para ese niño y los resultados que se han obtenido?

Quizá es más profesional reevaluar el sistema de trabajo que se ha llevado con ese alumno, o alumna, redefinir objetivos, y tener más claras las vías educativas que recibe el menor, dar una vuelta tal vez, a que somos los profesionales los que hemos fallado, que abandonar al niño a una decisión inminente que hay que ir tomando.

En mitad de pleno curso académico se pretende concluir si un alumno, con alguna dificultad en el aprendizaje o con un dictamen de escolarización específico, va a poder continuar dentro de un sistema que dicen se vuelve más exigente y se necesita mayor autonomía por parte del alumnado.
La primaria.

Como de esa reunión hay que salir con una decisión tomada para trasladarla a la familia, el equipo escolar termina con una opinión conjunta, o no. Sí, promocionará. No, no promocionará o la peor de todas… le trasladamos todas las opiniones a la familia y que ellos decidan. Sí, esto último pasa en algunos casos.

Conozco las dificultades y limitaciones con las que los profesionales de la educación se topan cuando en su tutoría algún alumno presenta dificultades en su desarrollo. Sin embargo, son demasiadas las veces que se oye la opinión “Lo entiendo, pero es que tengo a 22 más que también hay que atender”.

Una verdadera tirada de toalla.

Es obvio que el sistema educativo necesita cambios. Profesionales de la educación, los cambios se deben hacer desde el propio sistema.

Familias que deben conformarse o inconformarse. La frase; ¿será esto lo mejor para el niño?

Es lógico que esta pregunta surja de forma automática, como padres o madres que sois se va a aceptar, denegar o formar parte de la toma de una decisión que va a influir en el desarrollo del aprendizaje de un hijo / una hija.

Llego a angustiarme al escribirlo. No parece fácil. Sin embargo, tomad la sartén por el mango porque lleváis todas las de ganar. Se tome la decisión que se tome, el colegio se otorgará el éxito. Para mi, personalmente, eso es lo de menos. Porque vuestro hijo se va ver beneficiado de cualquiera de las formas.

¿Los motivos? Tan fácil como que el futuro es bastante impredecible. Y será el propio colegio el que un año más tarde os recuerde la buena decisión que se tomó al hacer al niño o a la niña repetir o promocionar al siguiente curso, porque le irá bastante bien.

Es por esto por lo que os animo a ser exigentes, sobre todo si os hacen partícipe de la toma de la decisión. Solicitad valoraciones, test y  evaluaciones de re-test de aquellas habilidades que os dicen que están trabajando con vuestro/a hijo/a. Y que no os den un folio lleno de porcentajes o datos estadísticos, que os informen de lo que significan y cómo se interpretan esos datos.

Si su hijo/a se encuentra cursando tercero de educación infantil, y desde el centro escolar os proponen la repetición de curso, dejad en manos de los profesionales esta decisión. A cambio tened en cuenta y solicitad a los tutores, y a otros profesionales del colegio las medidas de actuación que se van a llevar a cabo desde este momento hasta que termine el curso con vuestro/a hijo/a. Al/la niño/a le quedan cuatro meses por delante.

Por otra parte, si el niño promociona al próximo curso, aseguraos de que en estos cuatro meses de curso actual, el niño reciba los apoyos necesarios para adquirir esos conceptos y/o habilidades que le serán imprescindibles durante el curso siguiente, ¿cuáles son? La respuesta está en el colegio.

Para profesionales y familias.

Un último recordatorio que quiero dar lo transcribo de una entrevista que tuve hace un año con la madre de un niño con problemas en el desarrollo y maestra de Pedagogía Terapéutica en un colegio público:

“Alberto, hasta los 5 años un niño no tiene el deber de estar escolarizado, por lo que el maestro de primero sabe de sobra que se puede encontrar con lo que sea. Un niño que no ha recibido ningún tipo de educación académica, que desconoce letras y números y que no lleva tres años de preparación en una escuela infantil. Ese maestro de primero sabe que sus objetivos son que todos los niños acaben primero de primaria con una iniciación a la lecto-escritura conseguida, algo de cálculo y enumeración […] Esa persona debe pasar por sangre, sudor y lágrimas, por eso es tan difícil que algún maestro escoja voluntariamente una tutoría de primero de primaria. Lo que pasa es que el sistema está tan viciado, que se pretende que una clase de niños de entre 5 y 6 años llegue a septiembre sabiendo leer, escribir y hacer seriaciones numéricas. Los niños trabajan en fila de a uno en silencio, mientras el tutor llama desde su mesa uno a uno para corregir, eso sí, la puerta de clase abierta para que el orden y la disciplina se vean desde el pasillo”.

 

Alberto León Collado.

Terapeuta Ocupacional

S.T.O.I. Jerez
S.T.O.I. Jerez
El S.T.O.I. Ofrece sesiones de Terapia Ocupacional para niños y niñas, desde su nacimiento hasta los 14 años de edad.

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