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Caballos, hipoterapia.
Delfines, delfinoterapia. Música, musicoterapia. Agua, Hidroterapia.
Arte, Arteterapia. Oxigeno, oxigenoterapia. Terapia de integración auditiva, Integración de reflejos, Terapia de Habilidades Sociales, estimulación multisensorial, psicomotricidad, homeopatía, tratamientos biológicos, Terapia de modificación de conducta, psicofármacos, integración visual, hormona del crecimiento, técnicas aumentativas de comunicación, osteopatía, craneo-sacral.

Madrid, Barcelona, Tenerife, Sevilla, Santiago, Alicante, Palma, Guadalajara, Granada… ciudades españolas que se han convertido en paso obligado para familias con niños con problemas en su desarrollo debido a la exclusividad y novedad a la hora de poner en práctica estas metodologías de tratamientos para menores con este tipo de problemática o discapacidad.

¿Realmente ayudan? A esta pregunta hay una respuesta tristemente universal. “Es como todo, hay niños que responden muy bien y otros que no tanto, tú pruébalo, no tienes nada que perder.” Y los padres, obviamente, van.

LA PROFESIÓN Y EL PROFESIONAL

Tras acabar los estudios son muchos, o casi todos, los profesionales que se encuentran en su día a día con dificultades y preguntas sin respuestas ante la intervención con un niño o una niña. Ante estas preguntas, el profesional, pone en marcha un sistema de soluciones, se quieren respuestas, y se quieren pronto. Cursos de formación continua, búsqueda de información a través de fuentes y bases de datos de todo tipo…cogiendo ideas y conceptos de aquí de allá, para poder afrontar el propio ejercicio profesional.

Entre tanta búsqueda, el profesional “olvida” de dónde viene, deja a un lado la fenomenología en la que se basa el desarrollo de su profesión. Porque el gran interés es resolver preguntas retóricas como “¿Qué hago con este niño con autismo?” “Y mañana ¿por dónde empiezo con Luis?, tiene una cromosomapatía muy extraña”. “Emilia me tiene perdidísima, está claro que su problema es atencional, pero no mejora”

Y quién busca respuestas, las encuentra. Estos problemas, son los que aparecen cuando un profesional comienza su andadura práctica. Siempre ha pasado así, y no sólo en el ámbito de la atención a menores. Como siempre ha pasado esto, actualmente, se encuentran numerosos recetarios, actividades tipo para mejorar la psicomotricidad, ejercicios para la capacidad de atención, cuadernillos de habilidades sociales… gran cantidad de material práctico, ordenado
y perfectamente secuenciado para facilitar el trabajo del profesional que lo aplica.

Pero el problema realmente continúa, ya que si sólo la aplicación de ejercicios tipo son completamente eficaces para mejorar los problemas que presenta un menor ¿cuál es la diferencia entre el padre que compra el mismo libro en una librería para aplicarlo a su hijo y el profesional? Así, el profesional es consciente de que la aplicación de esas técnicas, no son suficientes, falta conocer por qué son útiles esas tareas que se le proponen al niño para su mejoría, y por qué son eficaces para unos niños sí y para otros no.

Es entonces cuando comienzan a desarrollarse las teorías o metodologías. Profesionales que tras su larga experiencia práctica en la atención de niños, o que tras la aplicación de unas técnicas concretas con algún caso,
los resultados obtenidos han sido muy satisfactorios, recopilan ideas, y bajo el amparo de conceptos científicos, se desarrolla una teoría. Una explicación lógica del por qué funciona.

Para conocer en profundidad estas teorías, los profesionales interesados, hacen extensos cursos de formación, la mayoría de elevados costes, obteniendo un título que los convierte en Terapeutas especialistas en la metodología en cuestión. Psicomotricistas, Terapeutas Doman, Terapeutas Pádovan, Terapeutas Therasuit, Terapeutas Gestalt, Terapeutas craneo-sacral, Musicoterapeutas, Terapeutas de Movimientos Rítmicos, Terapeutas Berard, Terapeutas Sensoriales, Terapeutas ABA, Terapeutas Estimuladores, Terapeutas Tomatis…etc, etc, etc.

Estas teorías están en auge en España, y en muchos lugares las podrán encontrar como vanguardistas y novedosas, pero lo realmente cierto es que ya tuvieron su auge en países como EE.UU, sobre todo en los años 70 y 80.

Esta situación está creando varios y grandes problemas en el ámbito de la atención a niños y niñas con problemas en el desarrollo.

NO HAY PROFESIONES.

Los profesionales están dejando de desarrollar sus propias profesiones, ¿es lo mismo un logopeda que un maestro en audición y lenguaje? ¿da igual estudiar Psicopedagogía que Enfermería? ¿Cualquier título universitario relacionado con las ciencias sociales, sanitarias y educativas da conocimientos suficientes como para que todos los profesionales hagan de todo?¿Dónde queda la epistemología de cada disciplina?

¿Es lo mismo que un menor tenga problemas en el aprendizaje a que tenga problemas en su desarrollo motor y en consecuencia aparezcan problemas de aprendizaje? En este caso, ¿el niño necesita una intervención basada en ciencias de la educación o en ciencias sanitarias?

¿Hasta dónde llegan mis conocimientos? Realizar una formación en la que tu compañero de clase pertenece a una disciplina diferente a la tuya, responde a las preguntas anteriores: Sí, maestro de educación física y fisioterapeuta, por ejemplo, van a acabar haciendo lo mismo después de hacer el curso de formación “X”.

EL INTRUSISMO.

Hoy, en la sesión de logopedia, Adrián ha realizado actividades para mejorar la pinza fina, praxis orales, y juego simbólico.
Hoy, en la sesión de psicopedagogía, Adrián ha realizado actividades para mejorar la pinza fina (tiene que coger bien el lápiz) praxis orales y desarrollo del juego simbólico.
Hoy, en la sesión de psicomotrocidad, Adrián ha realizado actividades de pinza fina (pinchitos, plastilina), praxis orales y juego simbólico.
Hoy, en la sesión de PT, Adrián ha realizado actividades de pinza fina, praxis orales y juego simbólico.
Hoy, en la sesión del Método “X” Adrián ha pellizcado durante 5 minutos una pelota de goma dura, una de goma blanda, ha soplado 4 veces un silbato, 3 veces una armónica y 2 veces un matasuegras.
Adrián lleva 2 años atendido por diferentes profesionales, y actualmente sus principales problemas siguen presentándose en el desarrollo de la pinza fina, las praxis orales y el desarrollo del juego simbólico. Algo está fallando en la intervención de Adrián ¿no?

Cuando un maestro se da cuenta de que un niño tiene problemas en la lectura, y en su afán por descubrir de dónde viene el problema, detecta que existe un pobre control ocular (porque lo ha leído en un libro, en un blog o se lo han dicho en un curso ) ese maestro, si en algún momento dejara de practicar la enseñanza de la lectura para realizar actividades que mejoren el control del ojo, estaría dejando de ser Maestro, su verdadera profesión, para “jugar” a ser otro profesional. El principal afectado, el niño, que está dejando de recibir atención educativa, a cambio de una “pseudo atención sanitaria”

¿Pero esto ocurre? Sí, constantemente, y en muchas áreas. Habilidades sociales, capacidad de atención, desarrollo de la motricidad fina, comportamiento, lenguaje…. son habilidades y destrezas que cualquier profesional cree conocer y ser experto. ¿Sí? ¿un fisioterapeuta conoce al dedillo el desarrollo de la conducta? ¿Sí? ¿Un maestro, un pedagogo, o un psicopedagogo conoce el desarrollo de la pinza fina? ¿Sí? ¿un terapeuta ocupacional, conoce los procesos de adquisición y ejecución del lenguaje y la comunicación?

LA INEXISTENCIA DE LA EVIDENCIA CIENTÍFICA Y EL ESCASO USO DE ELLA.

Debido al intrusismo y el
escaso desarrollo de las diferentes disciplinas profesionales,
aparece este último gran problema. ¿Podemos demostrar empíricamente
que lo que hacemos con los niños realmente funciona, realmente
mejora, realmente es terapéutico?
Es altamente complejo
poder demostrar cómo un quéhacer profesional interfiere
positivamente en el desarrollo del menor. Se necesitan conocimientos
estadísticos, manejar la literatura ciéntifica relacionada con el
tema, además de las formas y métodos de investigación válidas y
un largo etcétera de cualidades y conocimientos del Investigador.
Además de una alta inversión en tiempo y dinero. Se resume en que
debemos cuantificar algo prácticamente no cuantificable como es el
desarrollo del Sistema Nervioso Central de cada individuo usando como
medida los cambios en el comportamiento.
Hasta los productos de
limpieza tienen estudios de eficacia para poder competir en el
mercado. En el caso de las terapias, no. Cualquiera puede unir dos
conceptos, registrar una marca e inventar un método de tratamiento
para niños con problemas, y si económicamente te lo puedes
permitir, publica un libro explicando ese método, y ponlo en venta
en librerías. Puede que soluciones tu vida laboral, pero no has
dejado ni una ligera huella en el desarrollo de la investigación en
Trastornos del Espectro Autista, en el Síndrome de X frágil o en la
Parálisis Cerebral Infantil…
Dejando a un lado el
aspecto comercial de todo esto, que daría para escribir varias
páginas más, todo profesional que haya decidido dedicarse a la
atención de menores con problemas en el desarrollo, debe conocer qué
hace, y por qué lo hace…si pellizcar los talones del niño 3 veces
al día, gatear 400 metros diarios, dar 2 sustos al día al menor, o
arrancar un pelo de la cabeza del niño al día. Si estas prácticas
son Terapéuticas, hay que demostrarlo, ¿dónde? En publicaciones de
ámbito científico. No son temas para publicar en un blog, para
compartirlo en las redes sociales, ni para intentar hacerlo popular
en poco tiempo.
¿Y QUÉ HACEMOS ?
Padres y madres,
infórmense de varios aspectos antes de elegir una terapia para su
hijo/a.
¿Qué estudios
universitarios tiene el profesional? ¿Está esa carrera relacionada
con los problemas que presenta mi hijo/a? Pregunten por tiempo
estimado de consecución de objetivos y realicen los objetivos de
tratamiento junto al profesional. Conozca los detalles de la
valoración que el profesional haga de su hijo, vea que utilice
cuestionarios para padres, test estandarizados, además de otras
pruebas de observación.
Profesionales, hagan lo
que crean más conveniente hacer pero si no desarrollan, ni ejercen
la profesión para la que se prepararon en la universidad, practican
el intrusismo y no se realizan aportaciones a la comunidad científica
o sus intervenciones con niños no están basadas en aspectos
publicados en literatura científica, no se hagan llamar
profesionales del ámbito infantil.
Alberto León Collado
Terapeuta Ocupacional
Director S.T.O.I.
Servicio de Terapia
Ocupacional Infantil
Jerez y Campo de Gibraltar.
febrero 1, 2013

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